Amar la soledad te convierte en mejor pareja

Es común encontrarse con que la mayoría de las personas no quieren estar solas, y esos tránsitos los ves como un especie de tortura que solo utilizan para mirar a su alrededor para chequear quién es capaz de sacarlos de su agónica situación.


La soledad debe ser vista como la única vivencia que nos permite a cada uno de nosotros conocernos realmente, actuar sin la influencia de nadie, observar nuestros pensamientos y principalmente conectarnos con ese amor propio y esa aceptación que solo encontramos en compañía exclusivamente de nosotros mismos.


La soledad es un regalo que nos damos a nosotros mismos

Solo cuando sabemos apreciar lo que la soledad representa, nos damos cuenta de lo tangible que resulta la serenidad y la felicidad de encontrarnos a nosotros mismos debajo de muchas capas que no teníamos idea de que llevábamos a cuestas. No se trata de sentirnos solos, se trata de estar con nosotros mismos, que cuando logramos descubrirnos, nos llevamos la grata sorpresa de que a fin de cuentas no necesitamos a nadie más.

Aprende a amar la soledad; pero acepta siempre con gusto las interrupciones. El amor a la soledad es propio de todas las vidas triunfadoras. ― Noel Clarasó




Estar con alguien por preferencia y no por necesidad

Cuando logramos entender que no necesitamos de nadie para sentirnos bien, para estar a gusto, sino que valoramos nuestro tránsito en soledad, es cuando efectivamente podemos desde la independencia apreciar a otro por su esencia y no por los espacios vacíos que solíamos necesitar llenar.

Podemos ver más allá de la conveniencia, de la búsqueda de la felicidad dependiente de otro, de los complementos. Nos sabemos plenos, independientes, completos y desde allí el estar con alguien resulta mucha más sincero y más sencillo. Podemos ser capaces de dejar de lado las expectativas y con ellas las decepciones, porque el esperar del otro disminuye cuando sabemos que no lo necesitamos, cuando sabemos que podemos darnos la oportunidad de conocer y sorprendernos con el otro sin prejuicios o necesidades que cubrir.

El amor real hacia una pareja parte del amor a nosotros mismos

No podemos a amar a otros si no sabemos amarnos a nosotros mismos, cuando nos apreciamos, sabemos qué tan interesantes y maravillosos somos, cuando nos damos nuestro valor, podemos ver en nuestra pareja un ser para conocer y descubrir con el mismo respeto con el que lo hemos hecho con nosotros mismos, con la misma consideración, procurando para ella lo mejor que podemos ofrecerle, sin generar dependencias, sin pretender restarle su libertad, sin pretender cambiarla, solo amando y aceptando su esencia.

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